Reflexoterapia

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Introducción a la Reflexoterapia 3
Bases de la
Reflexología podal. 3
História de la Reflexoterapia. 3
Objetivo de la
Reflexología. 3
Aplicación de la
Reflexología del pie. 3
La representación del
cuerpo en los pies. 3

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En primer lugar, hace falta distinguir dos tipo de terapias bien definidas que
se basan en los masajes de la zona del pie:
v
La rehabilitación funcional del pie y el
tobillo de dolencias de la propia zona tratada,
v
La reflexoterapia, o aplicación de masaje en
determinadas partes del pie para aprovechar sus
efectos reflejos sobre los
diferentes órganos o partes del cuerpo.
Aquí estudiaremos este
segundo tipo de masaje que se emplea
como terapia por el tratamiento de disfunciones en cualquiera parte del organismo
La Reflexoterapia es la aplicación de la teoría reflexológica, y se centra
sencillamente en aplicar un tipo específico de masaje a la zona correcta del
cuerpo, con el cual se provoca que la energía del cuerpo fluya siguiendo
ciertas rutas, conectando cada órgano y cada glándula con su punto final o
punto de presión en los pies, en las manos, o en cualquier otra parte del
cuerpo. Puede suceder que los posibles canales se encuentren bloqueados y haya
alguna sensibilidad en lo referente a estos puntos, esto indica que el
malestar o condición del cuerpo puede estar en otra parte diferente a la zona
sensible. Realizar masajes sobre puntos reflejos determinados permite destapar
los canales, restaurando el flujo energético y a la vez calmar cualquier dolor
y restablecer cualquier disfunción. En Reflexoterapia no se utiliza ningún
tipo de medicación, ahora bien, es un tipo de terapia que permite ser apoyada
con otras, como por ejemplo, dietoterapia, fitoterapia, oligoterapia,
helioterapia, talasoterapia, etc.
La reflexoterapia se utiliza en multitud de casos y
es especialmente efectiva calmando dolores (de espalda, cabeza y muelas), en
tratamientos de desórdenes digestivos, estrés, tensión, resfriados, gripes,
asma, artritis y muchos otros.
Mediante la reflexoterapia, es también posible
predecir enfermedades potenciales e incluso aplicar terapia preventiva.
La acción del masaje de reflexoterapia produce un
efecto tranquilizante que aumenta el flujo sanguíneo y permite obtener un
beneficio global para el cuerpo. Hace falta tener en cuenta que cuando la
reflexología no es suficiente, puede tratarse de un caso que requiera cirugía.
El
masaje de
reflexoterapia tiene en
primer lugar un efecto
tranquilizante, que
relaja los hombros y los nervios. La presión que ejerce el dedo del terapeuta sobre un punto reflejo (terminación nerviosa)
determinado puede crear una
sensación en cualquier otra parte del cuerpo, indicando la conexión entre
dos puntos. Puede ocurrir
que el dolor no se
calme inmediatamente, entonces hace falta
prolongar el masaje para poder obtener resultados
beneficiosos.
Hay ciertas condiciones en las que la
reflexoterapia puede resultar
inapropiada, como por ejemplo, en mujeres embarazadas no conviene hacer masaje en las zonas
reflejas de útero y gónadas.
La
reflexoterapia también puede ser aplicada por uno mismo para dolores de espalda, cabeza, etc. Ahora bien,
siempre es más efectivo
y más agradecido recibir un masaje de
reflexoterapia de parte de otro experto, que aplicarselo uno mismo. Siempre tenemos que vigilar de no aplicar el masaje en exceso sobre un mismo punto, dado que la piel de aquella
área puede quedar malograda.
Además, la estimulación de los puntos
reflejos permite la
liberación de
endorfinas (similar a la
acupuntura), que son compuestos químicos que se
producen en el
cerebro y que tienen la propiedad de ser
analgésicos similares a la
morfina y sus derivados. Se generan de una
sustancia a la glándula
pituitaria y están relacionadas con el
control del sistema
endocrino (glándulas que producen hormonas).
La Reflexología se basa en el conocimiento de la
localización de una serie de zonas, que se manipulan para provocar que,
mediante una reacción refleja se consiga restaurar las corrientes energéticas
linfáticas y sanguíneas y liberar mediante el masaje una serie de impulsos
eléctricos que activen y equilibren el tono de los órganos sobre los que
tienen influencia.
Se centra en el estudio de las zonas reflejas que hay a las diferentes partes
del cuerpo, de los canales por los cuales fluye la energía, del funcionamiento
del organismo humano y de la manera en que se producen las reacciones
estímulo-respuesta en su aplicación.
El organismo expulsa sus residuos a las partes más lejanas, dónde el riego
sanguíneo pierde intensidad. Un buen ejemplo de esto son los dolores
producidos por la cristalización del ácido úrico de la gota; estos se
localicen a las extremidades, sobre todo al dedo grueso de los pies. Es por
esto, que al recorrer minuciosamente con las yemas de los dedos las zonas
reflejas de los pies, se detectan nódulos, tumefacción, granulaciones,
inflamaciones, etc. Si se presionen estas zonas, el dolor es intenso, esto nos
permite determinar un funcionamiento incorrecto de algunas partes del cuerpo,
aun cuando en algunos casos encara no se ha manifestado ninguna
sintomatología.
La reflexología nos ofrece innumerables posibilidades, puesto que además de
permitir localizar determinados trastornos orgánicos nos da la posibilidad de
eliminar la disfunción o enfermedad
La reflexoterapia es pues la aplicación práctica de la teoría reflexológica;
es la terapia que sigue los dictados de la reflexología.
La Reflexoterapia es una técnica de diagnóstico y
tratamiento en la que se estimulan ciertas áreas del cuerpo (en Reflexoterapia
podal, a los pies), para obtener respuestas saludables a los diferentes
órganos del cuerpo. Se calcula que esta técnica tiene su origen hace 5.000
años en China y que también fue utilizada por los antiguos egipcios. Fue
introducida en la sociedad occidental por el Dr. William Fitzgerald,
otorrinolaringólogo en América.
Fitzgerald definió 10 zonas o canales de energía a lo largo de la superficie
del cuerpo, nominándolos "terapia de zonas". Estas zonas o canales eran
consideradas como los caminos a través de los cuales fluye la energía vital de
las personas. De ahí que, cuando se experimenta dolor en alguna parte del
cuerpo, éste puede calmarse aplicando presión en una área de la zona refleja
correspondiendo a la parte afectada. Estos caminos terminan en las manos y en
los pies. De acuerdo con esto, buena parte de las personas que practican reflexología se han concentrado en los pies, puesto que en estos se encuentran
representadas todas las terminales de los canales energéticos. Pese a esto, se
pueden trabajar los reflejos a lo largo de todo el cuerpo, que también es muy
beneficioso.
El objetivo de la Reflexología es obtener una respuesta saludable de los
órganos, aparatos y sistemas a la estimulación adecuada aplicada en las zonas
reflejas correspondientes. Con esta estimulación se consigue establecer el
balance natural de la energía y la funcionalidad armónica de todo el
organismo.
En primer lugar el paciente tiene
que sacarse los zapatos y los calcetines o medias
y tiene adoptar una posición cómoda. Lo más adecuado es
disponer de una camilla o de una butaca abatible.
La posición del paciente
tiene que ser cómoda, barriga en alto y
ligeramente reclinado para que se vean con el
terapeuta. Es muy
importante también que el terapeuta esté
cómodo, puesto que de ello dependerá la calidad
del masaje; para favorecer esta comodidad, es
aconsejable sentarse en un taburete que deje los pies del paciente
en la misma línea del pecho del terapeuta.
El contacto visual del paciente
y el terapeuta es muy
importante en cuanto a que de esta manera
se favorece la
comunicación que se
establece entre ellos.
El ambiente del lugar
donde se realiza tiene que ser calmado y
relajante, puede ayudar una música suave. Es pues necesario fijarse en la temperatura, la humedad, el
ruido, los olores, etc. del sitio en el que se aplica el masaje.
Para empezar un masaje de reflexoterapia de los
pies, se realizan en primer
lugar una serie de movimientos rotativos suaves y manipulaciones relajantes a
los pies para conseguir un
estado de relajación.
Se aconseja empezar por el pie izquierdo. Las técnicas de
masaje son muy variadas, pero hay un método simple que consiste en trabajar
con el dedo pulgar,
empezando por el centro de la planta del pie para
pasar después a los puntos reflejos que se quieran trabajar.
Se empezará incidiendo en
los plexos solares de ambos pies para
continuar sobre otros
zonas que se quieran
tratar. Es conveniente sujetar el pie del paciente con el dedo
pulgar sobre la zona
refleja de plexo solar. Las
manipulaciones se harán combinando presiones, deslizamientos y rozamientos.
También se puede trabajar con los dos pulgares uno
después del otro.
Según se va
inspeccionando con el masaje de exploración, en ciertas zonas se
apreciará cierta incomodidad en el paciente como consecuencia a la respuesta del
reflejo. Así es como se identificará cuáles son los
órganos afectados. Es en estos puntos dónde
hará falta detenerse, aplicando unos minutos más de masaje hasta que casi desaparezca el dolor.
Es evidente que el
valor de esta terapia
reside en la
memorización de las zonas y sobre todo en la destreza en la
aplicación del masaje, puesto que las
manipulaciones tienen que ser muy precisas sobre una zona concreta
para que tenga la proyección adecuada
y deseada sobre el órgano al que se quiere
incidir.
El tiempo conveniente de aplicación de un tratamiento reflexoterapéutico, está en función de
la dolencia a tratar. Hace falta que sea suficiente pero sin ser excesivo. En un
principio, en las
sesiones iniciales hay suficiente con diez
minutos para cada pie, y se irá aumentando hasta un
cuarto de hora.
Con la exploración de las zonas reflejas del pie, se obtienen datos muy valiosos sobre el estado general del
organismo. Pero también el aspecto de los pies nos
dará datos para saber cuál
es el estado del organismo. Así pues hace falta
fijarse en la
textura de la piel, la musculatura, la coloración, la presencia de durezas, abrasiones o rojeces, la temperatura, la
hidratación, etc.
Es bueno que
mientras se trabaja con un
pie, el otro esté
tapado, pero también se pueden trabajar ambos
pies a la vez en determinadas manipulaciones.
Es, en todo caso, el reflexoterapéuta el que determinará en
cada caso cuál es la
técnica más oportuna para trabajar la reflexoterapia, esto sí, siempre teniendo en cuenta la sensibilidad del
paciente.
LAS ZONAS REFLEJAS
EN
EL INTERIOR DEL PIE
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4. Vejiga
5. Pene, vagina, uretra
7. Trompa de falopio
8. Amígdalas
28. Sacro
y coxis
33. Glándules linfáticas, abdomen
38. Paratiroides
42. Útero (matriz) o próstata
45. Recto, hemorroides
55. Articulación de la cadera
57.
Nariz
54. Vertebras cervicales
64. Nervios raquideos
65. Vértebras dorsales
66. Vértebres lumbares
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LAS ZONES
REFLEJAS
EN
EL EXTERIOR
DEL PIE
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10. Trompa de falopio
23. Nervio trigémino
26. Laringe tráquea arterial
27. Vias linfáticas superiores
y
canales lagunares pecho
31. Glándulas linfáticas,
abdomen
32. Mano
33. Brazo
34. Codo
36.
Rodilla
37. Fémur
38.
Punto
analgésico
40. Glándulas genitales
y ovarios , o testículo
y epidídimo
41. Calma abdomen en caso de dolores menstruales
43. Pecho (senos)
44. Diafragma
53. Centro de equilibrio (oido interno)
54.
Hombro
55. Articulación de la cadera
60. Amígdalas
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LAS ZONAS REFLEJAS DEL PIE DERECHO (zona plantar)
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1. Cabeza Hemisferio
izquierdo
2. Riñón derecho
3. Uréter derecho
4.
Vejiga
5. Glándula suprarrenal
6. Duodeno
7. Píloro
9. Colédoco
10. Páncreas exocrino
11.
Hígado
12. Vesícula biliar
13. Intestino
delgado
14. Apéndice vermiforme
15. Estómago
16. Cólon ascendente
17. Cólon transverso
19. Agilización
pierna derecha
20. Codo
23.
Nervio trigémino
24. Senos frontales (parte
izquierda)
25. Válvula ileocecal
29. Nuca
30. Plexo solar
31. Tráquea
32. Tiroides
33. Esófago
35. Memória
36. Epífisis
37. Hipófisis o pituitária
38. Nariz
39. Paratiroides
40. Zona pélvica
49. Bronquios derechos
50. Pulmón derecho
51.
Ojo
izquierdo
52. Oreja
izquierda
53. Defensas cabeza
54.
Hombro derecho
55. Nervio ciático
56.
Rodilla derecha
57.
Pierna derecha
58. Pie derecho
59. Menisco interno
61. Trapecio
63. Tronco cerebral (bulbo raquideo, cerebelo)
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LAS ZONAS REFLEJAS DEL PIE
IZQUIERDO (zona plantar)
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1. Cabeza (cerebro) Hemisferio derecho
2. Riñón
izquierdo
3. Uréter
izquierdo
4.
Vejiga
5. Suprarrenal
izquierda
6. Duodeno
8. Cárdias
10. Páncreas
13. Intestino
delgado
15. Estómago
17. Cólon transverso
18. Cólon descendente
19. Recto
20. Ano
21. Sistema linfático intestinal
22. Corazón
23.
Nervio trigémino
24. Senos frontales (parte derecha)
29. Nuca
30. Plexo solar
31. Tráquea
32. Tiroides
33. Esófago
34.
Bazo interno
34i.
Bazo externo
35. Memória
36. Epífisis
37. Hipófisis o pituitária
38. Nariz
39. Paratiroides
40. Glándulas genitales
izquierdas (ovario o testículo)
49. Bronquios
50. Pulmón
izquierdo, bronquios
51.
Ojo derecho
52. Oreja derecha
53. Codo
izquierdo
54.
Hombro
izquierdo
55. Nervio ciático
56.
Rodilla izquierda
57.
Pierna izquierda
58. Pie izquierdo
59. Menisco interno
60. Cisterna linfática
61. Trapecio
63. Tronco cerebral
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